Declaración conjunta entre la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Evangélica Luterana Unida y la Iglesia Evangélica del Río de la Plata
1. La Palabra del Evangelio «el que crea y se bautice se salvará», y la fe cristiana a lo largo de los siglos presentan al Bautismo como una realidad esencial de la Iglesia. Católicos y luteranos profesamos en el Símbolo de Nicea nuestra fe en el bautismo para la remisión de los pecados.
2. El Sacramento del Bautismo es el principio de comunión que existe entre quienes confiesan en sus comunidades de fe al Dios Trino y Uno, y a Jesucristo como único Señor y Salvador. El Bautismo de adultos e infantes, y la fe trinitaria y cristológica crean entre los miembros de las distintas comuniones eclesiales un vínculo de hermandad que tiende hacia la unidad, don del Espíritu Santo.
3. Confesamos que el Sacramento del Bautismo, don de Dios, nos incorpora a Jesucristo muerto y resucitado. El Bautismo no debe reiterarse en ninguna de las tres tradiciones que suscriben esta declaración.
4. Las tres Iglesias firmantes reconocen mutuamente el Bautismo administrado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, con el empleo de agua, como plenamente válido, siempre que sea administrado dentro de la fe cristiana.