Audiencia General
Miércoles 25 de agosto de 2004
Celebración de la Palabra para la veneración y la entrega del icono de la Madre de Dios de Kazán
Homilía
Como anunció el domingo pasado, el tradicional encuentro semanal asume una fisonomía particular. En efecto, la comunidad se reúne en oración ante el venerado icono de la Madre de Dios de Kazán, que está a punto de emprender el viaje de regreso a Rusia.
Después de atravesar diversos países y de detenerse durante largo tiempo en el santuario de Fátima, en Portugal, hace más de diez años llegó providencialmente a la casa del Papa. Desde entonces ha estado acompañando con mirada maternal el servicio diario a la Iglesia.
Rusia es una nación cristiana desde hace muchos siglos; es la Santa Rus'. Incluso cuando fuerzas enemigas se encarnizaron contra la Iglesia e intentaron borrar el santo nombre de Dios, ese pueblo permaneció profundamente cristiano, testimoniando en muchos casos con la sangre su fidelidad al Evangelio.
Esta antigua imagen de la Madre del Señor expresará al Patriarca Alexis II y al venerado Sínodo de la Iglesia ortodoxa rusa el afecto que el Sucesor de Pedro siente por ellos y por todos los fieles, así como el deseo firme de avanzar juntamente por el camino del conocimiento mutuo y de la reconciliación, para apresurar el día de la plena unidad de los creyentes (cf. Jn 17, 20-22).