Carta del Santo Padre Juan Pablo II
A Su Santidad Alexis II, Patriarca de Moscú y de todas las Rusias
Con motivo del regreso a Rusia del Icono de la Madre de Dios de Kazan — 2004
Después de un largo período de pruebas y sufrimientos, que se han abatido sobre la Iglesia ortodoxa rusa y sobre el pueblo ruso durante el último siglo, el Señor de la historia, que lo dispone todo de acuerdo con su voluntad, nos concede hoy vivir en la alegría y la esperanza común, con motivo del regreso del icono de la Madre de Dios de Kazan a su patria.
Con el gozo y los sentimientos de comunión que me impulsan y que han impulsado a mis predecesores, siempre interesados por el pueblo ruso, me alegra que Su Santidad reciba hoy a la delegación que le he enviado. La delegación, guiada por los cardenales Walter Kasper y Theodore Edgar McCarrick, tiene la misión de entregarle a usted este sagrado icono, tan íntimamente vinculado a la fe y a la historia de los cristianos de Rusia.
Por un insondable designio de la divina Providencia, durante los largos años de su peregrinación, la Madre de Dios, en su sagrado icono conocido como Kazanskaya, ha reunido en torno a sí a los fieles ortodoxos y a sus hermanos católicos de otras partes del mundo, que han orado fervientemente por la Iglesia y por el pueblo que ella ha protegido a lo largo de los siglos.
El Obispo de Roma ha orado ante este sagrado icono, pidiendo que llegue el día en que todos estemos plenamente unidos en la misma fe y en el mismo amor, bajo el único Señor y Salvador Jesucristo.